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29Abr
2016
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Mírame : Un proyecto para adolestentes con TEA

Mírame es un proyecto dentro del grupo de HHSS de adolescentes con TEA.

Cuando trabajamos con personas con TEA (en el caso de este grupo, SA para entendernos), desde pequeñitos les ayudamos a comprender el complejo mundo de las expresiones faciales y su significado a nivel emocional. deben aprender a buscar la cara que desencadena dicha emoción y a ajustar su comportamiento ante cada situación. Como excelentes aprendices visuales que son, llenan sus cabecitas de imágenes, guiones sociales y de HS (Historias Sociales) que elaboramos para ayudarles a comprender el complejo mundo social.

Poco a poco van creciendo y, en ocasiones, desarrollan esa necesidad social tan fuertemente instalada en sus grupos de iguales. Con aquellos en los que esta necesidad no cobra especial relevancia, hacemos un trabajo de proyección de futuro en el que se pone de manifiesto la necesidad de la interacción social para llevar adelante cualquier aspecto de su vida adulta ya sea laboral, familiar o social.

Pero...¿qué pasa cuando estos niños siguen creciendo y se adentran en el tortuoso camino de la adolescencia? Para cualquier chic@, la adolescencia supone una de las etapas más difíciles en su desarrollo, aparecen nuevos intereses, sienten una ebullición hormonal que no son capaces de comprender y mucho menos de controlar, y su vida social se convierte en absolutamente prioritaria. Pasan a un segundo plano la familia, los estudios (en ocasiones) y todo lo que han conocido durante la infancia. Se producen cambios físicos, cambios en los intereses, cambios en el estado de ánimo, cambios en el lenguaje, cambios en la forma de interaccionar, cambios, cambios y … más cambios.

Podemos imaginar (a través de lo que ellos mismos son capaces de contarnos) lo que esta etapa supone para las personas con TEA. La explosión social es todavía más compleja. Han aprendido (en el entorno seguro de la sesión) a utilizar la asertividad como forma de respuesta, a acercarse a los demás chic@s de forma apropiada, a cómo iniciar una conversación, claves de reciprocidad, la importancia de pensar en el otro, y un largo y trabajoso etc. Les ayudamos también (a través de HS) a manifestar empatía en el momento apropiado y de la forma adecuada a la situación. Incluso trabajamos con grupos de chic@s de perfiles similares las habilidades sociales. Pero…

¿Qué pasa en la vida diaria, en sus grupos de amigos, en el instituto, o en cualquier grupo?

Trabajando con ell@s hacemos registros de patio, de situaciones que no comprendo, que no se si es una broma o se están burlando, pero todo desde la sesión estructurada y tranquila y con ayuda de su terapeuta. Y su terapeuta se pregunta ¿qué pasa en el mundo real? Todo va muy deprisa, las situaciones se desencadenan rápidamente, se crean o no los conflictos y las oportunidades pasan. En estas edades (sobre todo) nada es lo que parece, impera la ironía, el lenguaje figurado, los dobles sentidos y el lenguaje no verbal no siempre se corresponde con el verbal, parece que nadie dice nunca lo que piensa y si lo hace no es fácil saberlo. Su forma de percibir el mundo centrada en el detalle les ocasiona serias dificultades cuando están en sus grupos en los que l@s chic@s se mueven sin parar, hablan si parar, hablan todos a la vez y se vive en el reino de la broma, la burla y la risa a costa del otro….SOCORRO!!!

Y en este caos, l@s chic@s con los que trabajamos tienen (por las características propias de su forma de percibir el mundo) serias dificultades para entrar y mantenerse. No es de extrañar que muchos de ellos se retiren puesto que a pesar de lo trabajado y aprendido, va todo demasiado deprisa. Y no es que no tengan interés, todo lo contrario, sienten tantas ganas de pertenecer al grupo como cualquiera, de ligar como cualquiera, de divertirse, de salir… Y seguimos trabajando con ell@s, en sesión, y ell@s siguen aprendiendo y se siguen esforzando con admirable tenacidad.

Pero en el trabajo en sesión, te das cuenta de que no es suficiente, de que algo falla y que las malas experiencias van dejando huella en su autoestima, los ves desanimarse, sufrir y a pesar de ello no tirar la toalla pese a que el mundo social se les presenta tremendamente hostil. En sus grupos, aunque en el mejor de los casos tengan un buen amigo que les “eche un cable”, cada uno “va a su bola” porque no olvidemos que ellos también son adolescentes.

Y un día en el trabajo con uno de estos chicos surge la necesidad de elaborar un programa de aproximaciones sucesivas a un objeto que desencadenó una fobia y poco a poco este chico venció ese miedo, y una cosa enlaza con otra y…De repente EL PUZZLE ENCAJA (expresión que le debo a otro de los chicos con los que tengo la suerte de trabajar). ¡Claroo! : hagamos aproximaciones sucesivas al contexto natural, a lo que se encuentran en los grupos de chic@s de su edad.

puzzle

Y así, junto a mi compañero Emiliano, surge el proyecto de crear un grupo de HHSS para chic@s con TEA de AF en el que de forma estructurada se trabajan las herramientas necesarias para interaccionar con sus grupos: conversación, temas controvertidos, ampliación de intereses, la importancia del lenguaje no verbal, los dobles sentidos y la ironía, las habilidades de organización y planificación,…y la práctica de Mindfulness (meditación) como herramienta imprescindible para salvaguardar su integridad emocional. Ahora bien, a través de aproximaciones sucesivas a la vida real, al contexto natural. Es decir, al grupo inicial de trabajo se incorporan durante algún tiempo, chic@s de su misma edad que tengan algún contacto con el TEA (hermanos, primos, compañeros,…de personas con TEA). Por último se incorporan chic@s de su misma edad sin ninguna relación con personas con TEA ya que ellos son la mayoría en la vida real. Es decir, desde un grupo con un perfil similar al mío, llego al grupo que me encuentro en mi día a día con un único nexo de unión para todos: la adolescencia.

¿Y por qué estas aproximaciones?. Los chic@s con algún contacto con personas con TEA resultan inevitablemente más sensibles a las dificultades que pueden aparecer en la interacción. Además al compartir experiencias pueden hablar claramente y puedes ayudarse mutuamente. Desde la voz de las personas con TEA hemos aprendido y comprendido qué sienten y cómo lo sienten por lo que su aportación también es vital para aquellos que tal vez en ocasiones, no pueden comprender por qué reacciona de determinada manera o no la hace en absoluto su herman@, prim@ o compañer@. Y los chic@s que se incorporan pueden ayudar a desenredar el entramado de las relaciones sociales para aquellos que la sufren. Y entre todos comparten la misma visión, la misma edad, sienten las mismas necesidades e inquietudes.

En el camino comprenden que tienen muchos aspectos en común y que todos se nutren de todos. Y en este camino surge de forma totalmente espontánea la creación de un grafitti que abre un abanico de posibilidades para trabajar habilidades de organización, planificación, puesta en común y toma de decisiones, flexibilidad, etc. Y qué mejor que a través de la expresión gráfica. Y ahí aparece MÍRAME. El Grafitti resulta un medio en el que expresa sus sueños, sus inquietudes y miedos, la explosión de sus emociones (algunas de ellas novedosas), sus intereses y gustos que son comunes a todos por su edad y por la etapa que están atravesando…todo juntos, como iguales, sin distinción por diagnóstico, género o cualquier otra condición, y en ello estamos.

Todo lo que hacemos se graba (consentimiento de l@s chic@s y sus familias) de manera que tras analizar las grabaciones, los chic@s se enfrentan cara a cara con la dificultad y entre todos buscan aquello que pudo resultar más apropiado. Y de nuevo nos sorprenden. Resulta admirable la valentía con la que afrontan el trabajo con las grabaciones, con la que se enfrentan a sus dificultades en compañía de sus compañeros de trabajo en el grupo. Cómo vencen la “vergüenza” de ver reflejados sus “fallos” y cómo salen a la luz detalles trabajados en sesiones previas. Aceptan el uso de claves visuales que les recuerdan aquellas consignas a tener en cuenta a la hora de hablar en grupo y aceptan que otros compañeros les recuerden lo que deben tener en cuenta.

Verdaderamente nos sentimos privilegiados al trabajar con un grupo de personas como el que tenemos en estos momentos en el grupo, nos admira su tenacidad, su fortaleza, sus ansias de superación y su tremenda y enorme valentía. Por ello solo puedo decir a est@s chic@s que, una vez más: “ME QUITO EL SOMBRERO”. Gracias a vuestro trabajo y esfuerzo y a la colaboración de vuestr@s nuev@s compañer@s de grupo, estáis consiguiendo aquello que os habíais propuesto, y esta terapeuta (o cualquiera de nosotr@s), os seguirá acompañando en vuestro camino.

 

Begoña Conesa Solaz